En Argentina, según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, el 12,7% de la población vive con diabetes, y se estima que la mitad de las personas afectadas aún no están diagnosticadas. La diabetes es una enfermedad crónica que impide al cuerpo regular adecuadamente los niveles de glucosa en sangre, lo que puede generar graves problemas de salud si no se controla. Por ello, es crucial fomentar la prevención y la detección temprana para disminuir el impacto de esta enfermedad en la sociedad.
La Dra. Mónica Castaño, endocrinóloga de Boreal Salud, explica que una de las mayores preocupaciones sobre la diabetes es que muchas personas no saben que la tienen, ya que en sus primeras etapas no suele presentar síntomas evidentes. Sin embargo, hay señales que pueden alertar sobre un posible problema, como cansancio constante, somnolencia, calambres, pérdida de peso inexplicada, sed excesiva y cambios en la piel. Estos síntomas pueden indicar un metabolismo de glucosa alterado, por lo que es importante consultar al médico si se presentan.
Existen dos tipos principales de diabetes: la tipo 1, que es genética y afecta a personas cuyo páncreas no produce suficiente insulina, y la tipo 2, que es más común en adultos y está relacionada con malos hábitos como una dieta inadecuada, el sedentarismo y la obesidad. En la diabetes tipo 2, aunque el cuerpo produce insulina, esta no funciona correctamente debido a la resistencia que generan estos factores, lo que eleva los niveles de glucosa en sangre.
Para reducir el riesgo de desarrollar diabetes, la Dra. Castaño recomienda adoptar hábitos saludables, tales como:
- Mantener una dieta balanceada, limitando los azúcares y las grasas saturadas.
- Realizar actividad física diariamente.
- Evitar el sedentarismo, que contribuye al aumento de peso y, por ende, a niveles más altos de glucosa.
- Dormir entre siete y ocho horas diarias para mejorar el metabolismo.
- Hacerse chequeos médicos periódicos, especialmente si hay antecedentes familiares de diabetes.
La detección temprana es clave para prevenir complicaciones graves. Existen pruebas como el análisis de glucemia en ayunas y la prueba de tolerancia a la glucosa, que permiten identificar alteraciones en los niveles de azúcar. Además, los avances en tratamientos y tecnologías para monitorear la glucosa han mejorado la calidad de vida de los pacientes, facilitando un control más efectivo de la enfermedad.
Las instituciones de salud y los lugares de trabajo pueden desempeñar un papel crucial en la prevención, promoviendo hábitos saludables a través de campañas de concientización y programas de bienestar. Fomentar pausas activas de cinco minutos diarios, ofrecer alimentos saludables en escuelas y oficinas, y realizar campañas gratuitas de detección de glucemia son medidas que ayudan a identificar casos no diagnosticados y concienciar sobre la importancia de cuidar la salud.
La participación de todos es fundamental para reducir el impacto de la diabetes y mejorar la salud pública en general.


