Durante la 70° Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), se destacó la necesidad de acelerar licitaciones para obras de infraestructura, fundamentales para el crecimiento económico. También se subrayó el potencial de las 320 mil hectáreas con tierras raras aún sin explorar, y la urgencia de generar acuerdos estratégicos que agreguen valor y fortalezcan la inserción del país en las nuevas cadenas globales.
En el plano macroeconómico, se valoró la consolidación de pilares fiscales y monetarios, especialmente por el fin de la asistencia del Banco Central al Tesoro. No obstante, persisten desafíos como el bimonetarismo, que requiere no solo limitar el uso del peso, sino también facilitar el ingreso de dólares genuinos. Además, se propuso avanzar hacia un sistema cambiario libre, basado en la oferta y la demanda, tanto para individuos como para empresas.
Respecto a la obra pública, se reconocieron antecedentes de corrupción, pero se propuso transparentar los procesos mediante auditorías de organismos internacionales como el BID o el Banco Mundial. Si no fuera posible ese camino, se sugirió fomentar inversiones privadas con concesiones más extensas —de 10 a 20 años— que permitan planificar y ejecutar obras. Como ejemplo, se mencionó el caso de los ferrocarriles, cuyas concesiones actuales, prorrogadas por solo 18 meses, resultan insuficientes.
También se propuso el modelo en el cual una empresa privada construye, opera y luego transfiere la obra al Estado, aplicable especialmente a rutas e infraestructura digital, un área notablemente rezagada.
Finalmente, se advirtió sobre el nuevo paradigma internacional, marcado por la competencia entre Estados Unidos y China, que genera oportunidades de financiamiento fuera de los esquemas tradicionales.
Todas estas reflexiones fueron planteadas por Martín Redrado, director de la Fundación Capital.


