“Catástrofe plástica: una amenaza silenciosa para la biodiversidad”

En el Día Mundial del Medio Ambiente, una problemática avanza casi sin ser vista: la presencia de microplásticos y fibras sintéticas en animales silvestres. Aunque el impacto del plástico en tortugas y aves marinas es conocido, nuevas investigaciones revelan que también afecta a especies menos consideradas como tiburones, ranas y caracoles.

Más del 70% de los tiburones demersales del Atlántico Norte presentan fibras plásticas en sus sistemas digestivos, provenientes de redes de pesca, ropa y residuos urbanos. En Argentina, se estudian especies como el tiburón gatopardo y la raya marmorada mediante ecografías y análisis hormonales para conocer su salud reproductiva frente a estas amenazas emergentes.

La contaminación no distingue hábitats. En ecosistemas de agua dulce y terrestres, especies clave como la rana patagónica y el caracol de Apipé también están expuestas. Incluso en ambientes remotos, como las montañas, se han hallado microplásticos en ranas europeas. En caracoles terrestres, la acumulación en tejidos podría afectar su comportamiento y capacidad reproductiva.

“Estos hallazgos confirman que el plástico no solo contamina: se incorpora a los cuerpos de los animales. Y aún sabemos muy poco sobre sus efectos a largo plazo”, señalan los expertos.

Desde hace 25 años, la Fundación Temaikèn trabaja en la conservación de la biodiversidad a través de investigación científica, educación ambiental y fortalecimiento de políticas públicas. Su campaña “Vida en el Agua”, disponible en el Bioparque, busca generar conciencia sobre el impacto de nuestras acciones cotidianas en la salud de los ecosistemas.