El 95% de los negocios asiáticos instalados en el país operan en la informalidad, generando una competencia desleal que afecta al comercio establecido. Muchos de estos locales no están registrados en la seguridad social, no emiten comprobantes fiscales y se manejan solo en efectivo, sin aceptar tarjetas. Además, emplean en un 85% mano de obra ilegal, principalmente de origen haitiano y venezolano.
En zonas como Elías Piña funcionan alrededor de 300 comercios en situación irregular. Aunque algunos han sido cerrados, vuelven a abrir días después sin mayores consecuencias. A esta problemática se suma una caída generalizada en las ventas, con un promedio del 14% en el primer semestre del año y descensos aún más pronunciados en sectores como ferreterías (30%-40%) y electrodomésticos y muebles (hasta 60%).
Muchos comerciantes formales han tenido que recurrir a préstamos para cumplir con sus proveedores, en un contexto donde el acceso al crédito es limitado y caro. También se reporta un impacto negativo por la desaceleración del sector construcción, que compromete a más de 5.400 ferreterías a nivel nacional.
Frente a este panorama, desde el sector advierten que no se puede competir si una gran parte del mercado no asume los mismos costos ni obligaciones legales.
La Federación Dominicana de Comerciantes (FDC) solicitó medidas urgentes al Gobierno y advirtió que la expansión del comercio informal pone en riesgo el tejido económico formal de toda República Dominicana.


