Joan Kroc, viuda del magnate de McDonald’s Ray Kroc, pasó de ser una figura discreta a convertirse en una de las filántropas más generosas y sorprendentes del siglo XX. Nacida como Joan Smith, conoció a Ray mientras tocaba el piano en un restaurante. Ambos estaban casados, pero su historia de amor terminó imponiéndose, aunque no sin escándalos y rupturas.
Ray Kroc, quien no fue el fundador original de McDonald’s pero sí su gran impulsor y expansor, construyó un imperio a partir de un pequeño local de hamburguesas en California. Tras su muerte en 1984, Joan heredó cerca de 500 millones de dólares. Desde entonces, se propuso donar su fortuna en causas sociales que contrastaban abiertamente con las ideas conservadoras de su esposo.
Apodada “Santa Juana de los Arcos Dorados”, Joan apoyó temas como el desarme nuclear, el tratamiento del alcoholismo y la lucha contra el sida, además de causas culturales, académicas y humanitarias. Fundó el Instituto Kroc para la Paz en la Universidad de Notre Dame y realizó donaciones millonarias, muchas veces anónimas, como los 15 millones de dólares enviados a víctimas de inundaciones o los 220 millones otorgados a la radio pública NPR, la mayor donación en su historia.
Aunque llevaba una vida de lujo y excentricidades —usaba su jet privado como taxi o compraba huevos Fabergé por millones— su legado se cimentó en su voluntad de transformar vidas. A su muerte en 2003, donó 1.800 millones al Ejército de Salvación para construir centros comunitarios de alta calidad en barrios vulnerables. Su nombre, que muchas veces se ocultó detrás de sus gestos, quedó grabado en la historia por haber usado la riqueza no para acumular, sino para dar.
Fuente:Helen Lewis
BBC, Serie «Great Wives»


