A pesar del aumento nominal de los precios, los viajes nacionales se mantienen estables en términos de poder adquisitivo, ya que se siguen necesitando 1,8 sueldos promedio (RIPTE), igual que en 2024.
En cambio, los viajes al exterior bajaron su costo relativo, pasando de requerir 12 sueldos en 2024 a 10,1 en 2025, gracias a la estabilidad del tipo de cambio y al aumento del salario en dólares. Esto hace más atractivos destinos como Río de Janeiro, que cuesta 4 sueldos, apenas más que Bariloche (2,8), achicando la brecha entre el turismo local y el internacional.
Esta mayor competitividad del turismo emisivo ya tiene impacto económico: el déficit del rubro viajes alcanzó los USD 3.464 millones en el primer trimestre del año y fue clave para revertir el superávit de 2024 a un déficit de cuenta corriente de USD 5.191 millones.
La demanda creciente de viajes al exterior, aunque más accesibles, presiona las reservas del Banco Central y podría desplazar turistas argentinos fuera del país, afectando economías regionales.

