Millones de argentinos podrían consumir agua contaminada con arsénico, según estudios científicos

Estudios realizados por investigadores de la Universidad Nacional de Rosario y del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) volvieron a poner el foco sobre la presencia de arsénico en el agua potable de distintas regiones del país. Según los relevamientos, alrededor de 17 millones de argentinos podrían estar consumiendo agua con concentraciones superiores a las recomendadas por la Organización Mundial de la Salud.

La provincia de Buenos Aires figura entre las zonas con mayor exposición, con un porcentaje significativo de población potencialmente afectada, especialmente en localidades que dependen de aguas subterráneas para su abastecimiento.

Los especialistas advierten que la exposición prolongada al arsénico puede provocar enfermedades graves, entre ellas hidroarsenicismo crónico regional endémico (HACRE), afecciones cardiovasculares, distintos tipos de cáncer y malformaciones congénitas.

Frente a este escenario, crece el interés por sistemas de filtración certificados capaces de remover metales pesados del agua destinada al consumo humano. Entre las alternativas disponibles en el mercado se destacan los equipos desarrollados por la empresa argentina Hidrolit, que utilizan nanotecnología para eliminar arsénico y otros contaminantes preservando los minerales esenciales del agua.