Más de 11.000 vuelos cancelados por el mayor temporal invernal en años

Un inusual temporal de nieve, hielo y temperaturas extremas continúa afectando de manera severa la red de transporte de Estados Unidos. El secretario de Transporte, Sean Duffy, estimó que la actividad aérea podría comenzar a normalizarse el miércoles, tras varios días de interrupciones masivas provocadas por una de las tormentas invernales más extensas registradas en el país.

En declaraciones a la cadena CNBC, Duffy explicó que la combinación de nieve, hielo acumulado y una intensa ola de frío ha generado condiciones especialmente complejas. “El hielo se ha estado formando durante los últimos tres días y ahora las temperaturas extremas dificultan aún más las operaciones”, señaló.

El impacto sobre la aviación ha sido significativo. El domingo se convirtió en la peor jornada para el tráfico aéreo desde la pandemia de covid-19 en 2020, con más de 11.000 vuelos cancelados y alrededor de 17.000 retrasos. El sábado ya se habían suspendido otros 4.000 vuelos en todo el país, mientras que este lunes se sumaron cerca de 5.000 nuevas cancelaciones.

Pese al panorama adverso, algunos de los principales aeropuertos comenzaron a recuperar parcialmente su operatividad. Terminales clave como LaGuardia y JFK en Nueva York, Dulles en Washington, Fort Worth en Dallas, Logan en Boston y el aeropuerto internacional de Filadelfia reanudaron parte de sus vuelos, luego de haber cancelado entre el 60% y el 80% de su programación el domingo.

El frente de nieve y hielo avanzó desde el Medio Oeste y el sur del país hacia el sureste y la región del Atlántico Medio, afectando a grandes áreas metropolitanas. Las temperaturas mínimas, que este martes descendieron hasta los 9 °F, continúan complicando no solo la aviación, sino también el transporte terrestre y ferroviario.

En al menos una veintena de estados, el tránsito vehicular sigue siendo limitado debido a placas de hielo persistentes en rutas y autopistas, a pesar de los trabajos de despeje. El sistema ferroviario también registra demoras en distintos corredores.

Por su extensión geográfica y magnitud, la tormenta ya es considerada por especialistas como una de las más grandes jamás documentadas en Estados Unidos.