La economía cubana sigue en caída libre… y su gobierno, como siempre, mira para otro lado.

Durante la apertura del noveno Congreso de Economistas oficialistas en La Habana, el ministro de Economía de Cuba, Joaquín Alonso Vázquez, presentó un panorama sombrío del país. Pero lo hizo sin una pizca de autocrítica.

El economista Pedro Monreal, uno de los más respetados analistas cubanos, fue contundente: el informe del gobierno minimiza errores, se escuda en el embargo de EE.UU. y presenta datos poco creíbles.

Según Monreal, culpar exclusivamente al “bloqueo” como el principal obstáculo al desarrollo no solo es impreciso, sino que evita abordar otros problemas más graves, como la falta de un cálculo económico eficiente, la pérdida de inserción internacional y el desastre interno provocado por el llamado «ordenamiento», aquel paquetazo de enero de 2021 que terminó de hundir la economía.

Uno de los datos más llamativos fue la supuesta cifra de impacto del embargo: ¡1 billón 499 mil millones de dólares!, calculada ajustando el dólar con el precio del oro. Para Monreal, ese número es, textualmente, una «caprichosa medición» con fines propagandísticos.

En el informe oficial, además del embargo, se mencionan otros cinco factores que explican la crisis: la pandemia, el cambio climático, la crisis global, la falta de divisas y los desequilibrios macroeconómicos… Pero ninguno es atribuido a malas decisiones internas.

Y lo más grave: en todo el discurso oficial… ni una vez apareció la palabra “error”.

El régimen cubano, sin voluntad de rectificación ni reconocimiento de sus fracasos, sigue atrapado en una narrativa que ya no convence ni a sus propios economistas.