La batalla invisible del agro: tener control de cada dato desde el primer metro

La productividad del campo argentino ya no depende solamente de la tierra, el clima o la maquinaria. Cada vez más, la información que se genera en el primer metro de la operación se convierte en un factor clave para reducir pérdidas, mejorar la trazabilidad y proteger los márgenes del negocio agropecuario.

Según datos citados por Zebra Technologies, alrededor del 13,2% de los alimentos producidos en el mundo se pierden entre la cosecha y la distribución. A esto se suma otro dato que preocupa a la cadena: el 68% de los retiros de productos del mercado son detectados por organismos reguladores y no por los propios productores.

En este escenario, la digitalización de las operaciones mediante tabletas, computadoras de mano y sistemas RFID permite reemplazar buena parte de los registros manuales por información capturada directamente en el campo.

La tecnología permite controlar aplicaciones de fitosanitarios, monitorear cultivos y cadena de frío, administrar inventarios y realizar el seguimiento de pallets, bins y otros activos retornables. También facilita el control de los lotes antes del despacho hacia los puertos y mercados internacionales.

La transformación alcanza además a la actividad ganadera. Desde el 1° de enero de 2026, el sistema de identificación electrónica individual de animales mediante tecnología RFID pasó a ser obligatorio para determinados movimientos de terneros y terneras, de acuerdo con la normativa del Senasa.

En este proceso, herramientas como SIGBIOTraza, lectores y antenas RFID permiten capturar información de los animales con mayor rapidez y facilitar trámites vinculados con el SIGSA y los Documentos de Tránsito Electrónicos (DT-e).

Pero el impacto no termina en el campo. Cuando los datos se registran correctamente desde el origen, se pueden reducir demoras en centros de acopio y plantas procesadoras, evitar errores de etiquetado y acelerar controles e inspecciones.

También existe un impacto sobre los costos y la sustentabilidad. Una mejor planificación puede reducir recorridos innecesarios de maquinaria, consumo de combustible y emisiones, mientras que la automatización libera a los trabajadores rurales de tareas administrativas repetitivas.

La transformación digital del agro, entonces, no pasa solamente por llevar datos a la nube. El verdadero desafío es poner tecnología en manos de quienes trabajan en el campo para convertir esos datos en decisiones.