Desde la Fundación Mediterránea —presidida por María Pía Astori— compartimos el artículo “El turismo emisivo alcanza récord y preocupa al sector”, donde se analiza un fenómeno que comienza a impactar de lleno en la actividad interna: el fuerte crecimiento de los viajes al exterior por parte de residentes argentinos.
Los datos oficiales muestran que, en el primer trimestre del año, se fueron del país US$ 5.000 millones por turismo emisivo, mientras que ingresaron solo US$ 1.500 millones por turismo receptivo. El resultado es un déficit de US$ 3.500 millones, el más alto en los últimos veinte años.
En los primeros cinco meses de 2025, salieron 6,7 millones de argentinos y llegaron apenas 2,4 millones de turistas extranjeros. Esto llevó la relación entre emisivos y receptivos a un histórico 2,8. Solo en pandemia se había registrado un desequilibrio mayor, aunque en un contexto excepcional.
Por otra parte, las búsquedas online de turismo reflejan una caída interanual del 31% en destinos nacionales, mientras que las vinculadas al exterior se mantienen elevadas. Este comportamiento anticipa un invierno con alta salida de turistas argentinos y baja ocupación en el país.
A semanas del receso invernal, el panorama para el turismo interno es complejo. La caída en el movimiento local ya repercute en sectores clave como alojamiento, gastronomía y empleo asociado. Las cifras configuran un desafío urgente para quienes apuestan al desarrollo del turismo como motor económico.


