Henkel Argentina informó que el 100% de la energía eléctrica utilizada en su planta de Chivilcoy proviene de fuentes renovables, un anuncio que refuerza su posicionamiento en materia de sustentabilidad, aunque requiere una lectura más precisa sobre cómo se alcanza ese resultado.
El hito se apoya en la obtención del Certificado de Atributos Energéticos Contratados, emitido por YPF Energía Eléctrica, un mecanismo que acredita la compra de energía renovable dentro del mercado mayorista. Esto implica que la planta no genera energía limpia en sitio, sino que compensa su consumo eléctrico mediante contratos que garantizan el origen renovable de la energía inyectada al sistema.
Según la compañía, este esquema permite una reducción estimada de unas 170 toneladas de CO₂ por año, además de una baja acumulada del 42% en las emisiones absolutas desde 2021, lo que ubica a la planta entre las de mejor desempeño ambiental del grupo en la región. Sin embargo, el impacto real depende de supuestos metodológicos y de la trazabilidad efectiva del sistema eléctrico, compartido con otras fuentes de generación.
El caso refleja una tendencia creciente en la industria: el uso de instrumentos contractuales y certificados como vía rápida para descarbonizar operaciones, en un contexto donde la infraestructura propia de generación renovable sigue siendo limitada o costosa. La estrategia mejora indicadores de huella de carbono, pero no elimina la dependencia estructural del sistema eléctrico nacional.
Henkel enmarca esta iniciativa dentro de su objetivo global de alcanzar cero emisiones netas en 2045, y avanza en un plan de eficiencia energética, reducción de agua y residuos, que incluye la electrificación de equipos logísticos. El desafío, hacia adelante, será convertir estos compromisos en transformaciones físicas y no solo contables, especialmente en un país con una matriz energética todavía en transición.


