El esquema histórico de importaciones en Argentina está cambiando de forma drástica. La flexibilización del régimen Courier disparó las compras al exterior por parte de particulares, desplazando a las operaciones comerciales tradicionales.
Hasta hace poco, el 60% de los pedidos eran de consumidores finales. Hoy, esa cifra trepó al 80%, mientras que los envíos con fines comerciales cayeron al 20%. El fenómeno responde a un nuevo perfil de importador: usuarios que acceden a productos que no se consiguen localmente o que presentan una diferencia de precio significativa.
El rubro más solicitado es la indumentaria (50%), seguido por tecnología (30%) y accesorios (20%). Este crecimiento no es menor: durante 2025, los pedidos particulares aumentaron más del 100% mensual respecto al año anterior.
El nuevo escenario redefine la lógica del comercio exterior argentino. Más ágil, más segmentado y con el consumidor final como protagonista.
Los datos fueron relevados por Jidoka, empresa especializada en logística y comercio exterior


