OMS declara la soledad como un “problema de salud pública mundial”

Es un tema bastante serio que, desde el organismo sanitario internacional, están tratando de abordar de forma urgente. Para ello han creado una comisión especial formado por varios líderes mundiales en materia médica, entre ellos el cirujano general de Estados Unidos, Vivek Murthy.
De hecho, Murphy lleva varios meses advirtiendo sobre esta situación en Estados Unidos y ha dicho que los efectos de la soledad en la mortalidad equivalen a fumar 15 cigarrillos al día.
“Ahora sabemos que la soledad es un sentimiento común que experimentan muchas personas. Es como el hambre o la sed. Es una sensación que nos envía el cuerpo cuando nos falta algo que necesitamos para sobrevivir”, dijo Murthy en mayo en entrevista con la agencia Associated Press. “Millones de personas en Estados Unidos están luchando en las sombras y eso no está bien. Es por eso que emití este aviso para abrir el telón a una lucha que están experimentando demasiadas personas”.
La experta en psicología clínica, Christina Ballinoti, defiende que la soledad puede generar “problemas mentales y físicos” por lo que se pueden pasar por alto estas consecuencias. “El cerebro humano nació como cerebro social, se llama así, porque se entiende que tenemos que estar conectados con la gente, que siempre estamos dispuestos a tener amigos, charlas y, generalmente, mejor en persona”, decía.
La soledad en números
Un informe de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) señala el número de adultos estadounidenses que recibió algún tipo de tratamiento para la salud mental aumentó durante la pandemia del COVID-19. En 2021, en plena pandemia, el 22% de los adultos recibió tratamiento de salud mental, mientras que en 2019 esa tasa era del 19%.“Durante el transcurso de la pandemia había tres veces más de probabilidades de ver personas afectadas”, explica el Dr. Gustavo Alva, miembro de la Junta Estadounidense de Psiquiatría y Neurología, durante una entrevista para la Voz de América.
Según el especialista, el hecho de haber estado aislado de forma prolongada es un factor que contribuyó, sin lugar a duda, a que hubiera un aumento de los casos de depresión. Pero también hay otras circunstancias que pueden afectar el incremento de pacientes tratados por cuestiones relacionadas con la salud mental.
“Si alguien sufrió consecuencias graves por este virus, no solamente tuvo síntomas físicos, sino también síntomas mentales y eso acarrea problemas depresivos. También si hemos perdido a algún ser querido a causa de este virus, obviamente hay duelo y se agudiza la probabilidad de tener problemas con la depresión. Y, por último, es que las personas afectadas por el COVID-19 definitivamente también tuvieron una exacerbación o un mayor problema de los síntomas de depresión”, expone el médico, que también ha sido distinguido por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría por su contribución en este campo.

Fuente. El Capital