Autos con más de 10 años: el desgaste de las baterías ya es un problema económico

Argentina enfrenta un problema silencioso que impacta directamente en el bolsillo de millones de automovilistas: el envejecimiento del parque automotor acelera el desgaste de las baterías y aumenta el riesgo de sufrir fallas inesperadas.

Con una antigüedad promedio superior a los 14 años, el parque automotor argentino es uno de los más antiguos de Latinoamérica. A eso se suman mantenimientos postergados, recorridos urbanos de corta distancia y un menor recambio de vehículos, una combinación que obliga al sistema eléctrico a trabajar con mayor exigencia y reduce la vida útil de la batería.

«Una batería no deja de funcionar de un día para otro. Generalmente el desgaste comienza mucho antes y se acelera cuando el vehículo tiene varios años de uso o el sistema eléctrico ya no trabaja con la misma eficiencia. En esos casos, la batería termina compensando esas pérdidas y su vida útil se reduce considerablemente», explica Ariel Ignacio Valbuena, CEO de Acubat.

Mientras en Brasil el principal enemigo son las altas temperaturas, en Chile influyen la amplitud térmica y el mayor equipamiento electrónico de los vehículos, y en Uruguay la humedad favorece la corrosión de bornes y conexiones. En Argentina, en cambio, el desgaste responde a una suma de factores que terminan afectando el rendimiento del sistema eléctrico.

El reemplazo de una batería para un automóvil mediano tiene un costo similar al de otros países de la región, entre 120 y 180 dólares. Sin embargo, la diferencia aparece en el esfuerzo económico que representa para los conductores argentinos, quienes muchas veces postergan el cambio para extender su vida útil, incrementando las posibilidades de una avería inesperada.

«Muchas veces el problema no es el precio de la batería, sino que el conductor demora el reemplazo para estirar su vida útil. Esa decisión puede terminar provocando una falla inesperada y un costo mucho mayor que el cambio preventivo», agrega Valbuena.

Los especialistas recomiendan controlar periódicamente tanto el estado de la batería como el sistema de carga del vehículo. En unidades con más de diez años de uso, la vida útil de una batería, que normalmente oscila entre tres y cinco años, puede reducirse hasta un 30%, dependiendo del estado del sistema eléctrico, el uso y las condiciones climáticas.

En este escenario, realizar controles preventivos puede evitar costos mucho mayores, además de reducir el riesgo de quedar detenido por una falla eléctrica. La información surge de un análisis difundido por Acubat.