Apple sorprendió este jueves al anunciar que va a dejar de fabricar la mayoría de sus iPhones y otros productos en China. La decisión está ligada a las políticas comerciales del presidente Donald Trump, que están complicando bastante el panorama.
Tim Cook, el CEO de Apple, explicó que ya para el trimestre que termina en junio, la mayoría de los iPhones que se vendan en EE.UU. vendrán desde India. En tanto, casi todos los iPad, Mac, Apple Watch y AirPods saldrán de Vietnam.
Eso sí, mudar toda la producción no es algo que se haga de un día para el otro. Requiere tiempo y muchísima plata. Todo esto es una movida para evitar el impacto de los aranceles impuestos por Trump: un 145% sobre los productos que vienen de China, aunque los electrónicos están, por ahora, exentos.
Apple calcula que estos cambios podrían sumarle unos 900 millones de dólares a sus costos solo en este trimestre. Y si esos costos se trasladan a los consumidores, el precio del iPhone en EE.UU. podría subir varios cientos de dólares.
Pero eso no es todo: si los aranceles también afectan al valor del dólar, importar iPhones a otros países podría salir aún más caro. Y ahí es donde entra otro tema: la financiación. Ya hay operadoras que están ofreciendo contratos de hasta cuatro años para pagar los teléfonos. Y según expertos, podríamos ver contratos de cinco años en 2025. Como dijo uno: «Va a ser como sacar una hipoteca para comprarte un celular».
Aunque muchos se preguntan qué pasará a largo plazo, por ahora Apple apuesta fuerte a India y Vietnam, aunque el traslado completo va a tener sus costos. Cambiar toda una red de fábricas no es cosa simple, y los aranceles seguirán siendo un dolor de cabeza.


