La industria de electrodomésticos vuelve a atravesar tensiones y reacomodamientos profundos. En este escenario, Mabe inició un proceso de reorganización en la Argentina que incluye retiros voluntarios y la reconversión de una de sus plantas cordobesas en un centro logístico orientado al almacenamiento, control de calidad y reprocesamiento.
Según la compañía, el objetivo es mejorar la eficiencia, responder con mayor rapidez a la demanda y sostener la producción en un contexto marcado por costos desiguales, caída del consumo y un mercado crecientemente abierto a las importaciones. En su comunicación oficial, la empresa señaló que la medida busca preservar las cadenas de valor locales y reforzar la competitividad.
La planta de Luque continuará en actividad, focalizada en lavarropas, secarropas y cocinas, líneas que fueron acompañadas por una inversión de US$25 millones para fortalecer capacidad y eficiencia. En cambio, la fábrica de Río Segundo —hasta ahora responsable de parte de la producción de lavarropas y secarropas— avanzará hacia un modelo operativo distinto. Allí los retiros voluntarios se concentraron en el área administrativa, mientras que a los 160 operarios se les ofreció el traslado a Luque para garantizar continuidad laboral.
La unidad de San Luis, dedicada a heladeras, mantendrá su funcionamiento habitual. Para completar su portafolio, la empresa importa algunos modelos, sin reemplazar la producción nacional.
El mercado muestra señales de desaceleración: en agosto, las ventas crecieron apenas 12,7%, muy por debajo del ritmo del primer semestre. A ello se suma la acumulación de stock por parte de retailers ante el aumento de las importaciones, que en lavarropas automáticos treparon 641% interanual entre enero y agosto. También impacta el nuevo esquema digital que permite a los consumidores ingresar electrodomésticos desde el exterior bajo condiciones reguladas.
#mabe


