Tecnología desperdiciada: por qué fracasan las apps de salud en Latinoamérica

Aldana Farinelli, Directora Ejecutiva de la Fundación Iberoamericana de Salud Pública

El auge de las aplicaciones de salud en América Latina ha sido acelerado por la pandemia de COVID-19 y el interés por soluciones digitales. Sin embargo, muchas de estas apps no logran una adopción sostenida. Este estudio identifica las causas estructurales y operativas del fracaso, destacando dos grandes áreas problemáticas: la comunicación deficiente con el usuario final y la falta de capacitación del personal de salud.

Las principales fallas incluyen:

  • Ausencia de contenido interactivo que motive el uso recurrente.

  • Falta de campañas de relanzamiento y refuerzo comunicacional.

  • Incapacidad para transmitir de manera clara el valor tangible de la app.

A nivel institucional, los errores más frecuentes son:

  • Instalación sin acompañamiento formativo.

  • Falta de agentes internos que promuevan el cambio digital.

  • Resistencia pasiva del personal que ve la tecnología como una carga.

Se contrastan estos fallos con las estrategias exitosas de marcas como Coca-Cola, McDonald’s, Starbucks y Apple, que apuestan por una comunicación emocional, experiencias consistentes, personalización y diseño centrado en el usuario. También se analizan casos exitosos como MyChart (EE.UU.), Babylon (Reino Unido) y Headspace (global), que lograron integración efectiva y valor percibido claro desde el inicio.

Recomendaciones estratégicas:

  1. Diagnóstico previo con foco en necesidades reales del usuario.

  2. Comunicación constante y emocional en múltiples canales.

  3. Capacitación continua y formación de promotores internos.

  4. Diseño amigable y centrado en la experiencia del usuario.

  5. Programas de fidelización y recordatorios.

  6. Alianzas con figuras de confianza.

  7. Transparencia en el manejo de datos.

  8. Evaluación y rediseño constante.

El texto concluye que las apps de salud deben dejar de pensarse como simples herramientas funcionales y empezar a concebirse como experiencias humanas. La clave es combinar tecnología con empatía, como proponía Steve Jobs: «Comienza por la experiencia del usuario y trabaja hacia atrás».