«Mimí Pinzón y el romance eterno entre París y el Tango»

La historia imaginada de Mimí Pinzón podría pensarse así: fue una muchacha que vivió entre hilos y telas en un taller de costura, que bailó y cantó en los cafés del Barrio Latino, que se enamoró de estudiantes y artistas sin fortuna. Quizás soñó con viajar, quizás alguna vez cruzó los bulevares al lado de un criollo que prometía el Río de la Plata. Su destino quedó escrito en canciones y versos, más que en hechos concretos: primero como arquetipo literario, luego como musa de la ópera y, finalmente, como fantasma poético del tango.

Mimí Pinzón no es solo un personaje: es una idea. Representa a las mujeres jóvenes de espíritu libre, siempre en el límite entre la esperanza y la desdicha. París le dio vida, y Buenos Aires, a través del tango, la convirtió en mito eterno.