Mercedes-Benz prepara una transformación importante para el GLB. La nueva generación reemplaza de una vez al anterior GLB con motor de combustión y al EQB eléctrico, aunque la estrategia no implica abandonar los motores térmicos: la nueva gama ofrecerá versiones eléctricas y, posteriormente, alternativas Mild Hybrid.
El nuevo GLB utiliza la plataforma MMA, la misma arquitectura estrenada por el nuevo CLA, con tecnología eléctrica de 800 voltios. En su lanzamiento europeo, la gama eléctrica estará compuesta por el GLB 250+ de tracción trasera, con 272 CV y una batería de 85 kWh que permite declarar hasta 631 kilómetros de autonomía, y el GLB 350 4MATIC, con 354 CV, tracción integral y hasta 614 kilómetros de autonomía.
Uno de sus grandes argumentos es la carga rápida. Gracias a su sistema de 800 V puede admitir hasta 320 kW en corriente continua, permitiendo recuperar unos 260 kilómetros de autonomía en apenas 10 minutos. También incorpora un sistema de carga bidireccional de 22 kW.
Pero el verdadero diferencial está en el espacio. El GLB mantiene la posibilidad de ofrecer hasta siete plazas, algo especialmente relevante en un segmento donde esta configuración es poco habitual. Además, crece seis centímetros entre ejes, mejorando el espacio disponible para los pasajeros de la segunda y tercera fila.
La gama se ampliará posteriormente con un GLB 200 eléctrico de 224 CV y batería LFP de 58 kWh, además de versiones Mild Hybrid con motor naftero 1.5 turbo y sistema de 48 V.
Con el nuevo GLB, Mercedes-Benz busca combinar electrificación, tecnología, espacio y versatilidad en un único SUV. Y mantiene un as bajo la manga: siete plazas en un vehículo que todavía conserva unas dimensiones relativamente compactas.



