A nivel mundial, los empleos vinculados con las energías renovables superan ya los 13,7 millones y se prevé que alcancen los 38 millones en 2030. Sin embargo, la formación de trabajadores calificados crece mucho más lento que la demanda. Según el Foro Económico Mundial, los puestos “verdes” aumentan más del doble de rápido que las competencias ecológicas disponibles, una brecha que podría frenar la descarbonización global.
La solución no pasa solo por incorporar más personas, sino por usar sistemas inteligentes que potencien sus capacidades. La inteligencia artificial (IA) puede acelerar la formación técnica, mejorar la toma de decisiones y conservar el conocimiento institucional que se pierde con las jubilaciones. En el sector industrial, esto significa transformar datos dispersos en información útil para optimizar procesos y empoderar a los trabajadores.
El desafío es crear una fuerza laboral sostenible: resiliente, recualificada y rediseñada. Para lograrlo, la IA industrial ya permite unificar datos entre equipos, impulsar la colaboración y convertir la experiencia acumulada en infraestructura compartida.
Empoderar a la fuerza laboral no es solo una estrategia tecnológica: es una necesidad climática. La transición hacia una economía baja en carbono dependerá tanto de las innovaciones digitales como de la capacidad humana para implementarlas con criterio y propósito.
Esta visión es impulsada por AVEVA, compañía global de software industrial, y Schneider Electric, cuyo presidente en Sudamérica, Rafael Segrera, lidera el grupo “Green Skills and Jobs” de la COP de Negocios Sostenibles de Brasil.


