La construcción enfrenta un giro clave: menos consumo energético y más previsibilidad económica

El encarecimiento sostenido de la construcción tradicional y las proyecciones de nuevos ajustes en las tarifas eléctricas están reconfigurando las decisiones del sector. En ese escenario, la construcción en seco y los sistemas industrializados avanzan como alternativas capaces de ofrecer previsibilidad, control de costos y mejoras concretas en eficiencia energética.

Estos sistemas permiten reducir plazos de obra, optimizar recursos y anticipar el desempeño operativo de los edificios, una combinación cada vez más valorada por desarrolladores, inversores y usuarios finales. La posibilidad de medir consumos y proyectar ahorros se vuelve clave en un contexto donde la climatización explica una porción significativa del gasto energético total.

Bajo esta lógica, la incorporación de soluciones industrializadas apunta a disminuir el uso de energía, eliminar el consumo de agua en obra y reducir de manera significativa la generación de residuos. En términos técnicos, los desarrollos constructivos más recientes logran recortes de entre el 30% y el 50% en el consumo energético de las edificaciones, al tiempo que mejoran la calidad final y acortan los tiempos de ejecución frente a los métodos tradicionales.

El impacto no es solo ambiental. Una envolvente térmica eficiente se traduce en ahorros operativos sostenidos, lo que mejora la ecuación económica del proyecto a lo largo de su vida útil. Sin embargo, el desafío sigue siendo cultural y comunicacional: estudios sectoriales indican que apenas el 28% del mercado asocia espontáneamente a las empresas constructoras con prácticas sustentables, y que más del 65% de los consumidores desconoce los beneficios concretos de los sistemas de aislación eficiente.

Aun así, la demanda muestra señales claras. El 78% de los compradores declara estar dispuesto a elegir materiales sustentables cuando cuenta con información técnica verificable, y el 76% considera determinante la existencia de certificaciones ambientales reconocidas.

“La sustentabilidad no es una etiqueta, sino una forma de trabajar. Cuando un sistema usa menos energía, menos agua y menos recursos, y además mejora tiempos y calidad, el impacto es ambiental y económico al mismo tiempo”, explica Leandro Bernardi, director de Proyectos Comerciales.

Este enfoque, basado en innovación tecnológica, procesos industriales y formación técnica, fue recientemente distinguido por la Asociación de Ejecutivos de Mendoza, que reconoció a la compañía en la categoría Empresa Sustentable. “Es el resultado de un camino sostenido, con inversión en tecnología y mejora continua para responder a nuevas demandas del mercado”, señaló Ornella Bernardi, directora de Sostenibilidad.

En un sector presionado por la necesidad de reducir su huella ambiental sin perder productividad, la experiencia demuestra que la eficiencia energética deja de ser un costo adicional para transformarse en una ventaja competitiva concreta y escalable.

Grupo LTN.