Flybondi cambia de manos: nueva etapa, viejas turbulencias

Flybondi, la aerolínea low cost que sacudió el mercado aéreo argentino con pasajes a precios bajos, atraviesa su crisis más profunda desde que comenzó a volar en 2018. Tras meses de cancelaciones masivas, demoras, aviones en tierra y miles de pasajeros varados, la compañía fue adquirida por el fondo estadounidense COC Global Enterprise, encabezado por el argentino Leonardo Scatturice, empresario polémico y poco conocido para el gran público.

Scatturice no es un nombre cualquiera. Tiene negocios en Estados Unidos, principalmente en vuelos privados, y administra flotas en aeropuertos como Miami Opa Locka y Teterboro, en Nueva Jersey. Pero en Argentina fue proveedor del Estado, tiene vínculos con sectores del poder político y mediático, y su nombre sonó con fuerza tras un incidente en Aeroparque en febrero, cuando un avión suyo fue parte de un operativo policial rodeado de versiones cruzadas.

Además, medios nacionales revelaron que el empresario estuvo vinculado a causas judiciales, sociedades off-shore y actividades que rozan el límite entre lo comercial y lo reservado. Scatturice niega cualquier ilegalidad, pero su irrupción genera ruido en la industria y desconfianza en algunos sectores del mercado.

En cuanto a Flybondi, el nuevo dueño promete ordenar las finanzas, sumar aviones y recuperar la confianza de los pasajeros. Pero la tarea no será fácil. La empresa pasó de tener un rol clave en el mercado de cabotaje a protagonizar una de las peores crisis operativas del sector privado en los últimos años.

Mientras tanto, JetSMART –otra low cost, pero con respaldo más sólido y mejor desempeño reciente– sigue creciendo en rutas interprovinciales y avanza en silencio para disputar el segundo lugar. Y Aerolíneas Argentinas, con apoyo estatal, sigue dominando con más del 60% del mercado doméstico, aunque con costos más altos y subsidios que hoy están en debate.

Flybondi intenta despegar otra vez, pero esta vez no solo con nuevos dueños y nuevas promesas, sino con la necesidad urgente de recuperar la credibilidad, en un mercado donde el pasaje barato no alcanza si el avión no sale