¿Estamos criando niños agotados? El estrés oculto que afecta el aprendizaje

Las dificultades de atención y aprendizaje en niños suelen asociarse rápidamente con trastornos del neurodesarrollo. Sin embargo, especialistas advierten que en muchos casos existe un factor menos evidente, pero cada vez más frecuente: el estrés provocado por agendas excesivamente cargadas.

La Dra. Florencia Sanabria, médica especialista en Neurodesarrollo para Niños y Adolescentes, sostiene que numerosos chicos viven hoy jornadas repletas de escuela, idiomas, deportes, terapias, apoyo escolar y actividades recreativas programadas. Aunque estas propuestas buscan potenciar sus capacidades, el exceso puede generar el efecto contrario.

Según explica la profesional, el estrés infantil no suele expresarse con palabras, sino a través de cambios en la conducta, irritabilidad, cansancio, dificultades para concentrarse y problemas en el rendimiento escolar. En estos casos, la falta de atención puede estar vinculada más al agotamiento que a una dificultad estructural.

“El cerebro infantil necesita tiempo, pausas, repetición y espacios de juego libre para consolidar aprendizajes”, señala Sanabria. Cuando esos momentos desaparecen, el niño queda sometido a una exigencia constante que impacta directamente sobre la memoria, la atención y la capacidad de procesar información.

La especialista advierte que muchas veces, frente a las primeras dificultades, se agregan más apoyos y actividades sin reducir la demanda original. Esto genera un círculo que incrementa el cansancio y profundiza los síntomas.

Otro aspecto que preocupa es la pérdida progresiva del juego espontáneo. Lejos de ser un entretenimiento secundario, el juego libre cumple una función esencial en el desarrollo emocional y cognitivo, permitiendo a los niños regular emociones y organizar experiencias.

Sanabria aclara que esta mirada no busca desconocer la existencia de trastornos reales, sino promover evaluaciones más cuidadosas. “No toda dificultad de atención es un trastorno ni todo problema de aprendizaje tiene una causa estructural”, remarca.

Para la especialista, el desafío actual pasa por revisar prioridades, reducir exigencias innecesarias y recuperar tiempos de descanso, juego y disfrute. En definitiva, más que hacer cada vez más por los niños, se trata de acompañarlos mejor y respetar los tiempos propios de la infancia.