El turismo que desafía a la Inteligencia Artificial: el pueblo bonaerense donde el tiempo vale más que la tecnología

En una época dominada por la hiperconectividad, las pantallas y la velocidad constante, cada vez más personas buscan experiencias que les permitan bajar el ritmo y reconectar con lo esencial. En ese contexto, el turismo Slow se consolida como una tendencia global y encuentra en los pueblos rurales bonaerenses uno de sus mejores exponentes.

Roque Pérez, ubicado a apenas 140 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires sobre la Ruta Nacional 205, celebra este mes sus 113 años de autonomía municipal reivindicando precisamente esos valores: tranquilidad, identidad local, naturaleza, gastronomía tradicional y vida comunitaria.

La historia del lugar se remonta a comienzos del siglo XIX. El 8 de mayo de 1818, Don Pedro Gutiérrez adquirió por 110 pesos fuertes un extenso campo donde años más tarde surgiría el pueblo. En la zona funcionaron históricas pulperías y almacenes de campo que hoy forman parte del patrimonio cultural local.

La formación del pueblo data de 1889, aunque la autonomía municipal llegó en 1913 mediante la sanción de la Ley Nº 3488. Desde entonces, Roque Pérez fue consolidando una identidad ligada a las tradiciones rurales bonaerenses, convirtiéndose además en uno de los distritos con mayor cantidad de almacenes y restaurantes de campo históricos del país.

Los festejos por el aniversario incluyen actividades para toda la familia. El 24 de junio se realizará el acto protocolar, una ceremonia ecuménica, el tradicional guiso de mondongo, la procesión en honor a San Juan Bautista, espectáculos artísticos y la feria de emprendedores y artesanos locales.

Además, los visitantes podrán recorrer el Museo Rancho de Perón, el Mercado Bien Auténtico, realizar excursiones por entornos naturales y conocer parajes históricos como La Paz Chica y el Cine Club Colón.

El domingo 28 de junio tendrá lugar la Maratón “113 Aniversario”, con modalidades participativas y competitivas de 5 y 10 kilómetros.

Mientras el mundo acelera, Roque Pérez propone algo diferente: detenerse, respirar y disfrutar de la esencia de la vida de pueblo.