Costos altos, márgenes finos y una salida clara: tecnología aplicada al campo

El 2025 fue un año de fuerte tensión para el agro argentino, atravesado por el aumento de costos, la incertidumbre política y cambios en las reglas del comercio exterior. Sin embargo, en ese contexto desafiante se consolidó un proceso que venía creciendo de manera silenciosa: la digitalización del negocio ganadero como herramienta central para ganar eficiencia, previsibilidad y control.

Según datos sectoriales, siete de cada diez productores ya utilizan alguna solución tecnológica para gestionar su actividad, lo que evidencia un cambio cultural profundo. La tecnología dejó de ser vista como un accesorio y pasó a ocupar un rol estratégico en la toma de decisiones, especialmente en la comercialización de hacienda y la planificación financiera.

En este proceso, de campo a campo se consolidó como uno de los protagonistas del año. Su plataforma digital registró más de 3,5 millones de cabezas comercializadas y superó los 150.000 usuarios activos. Durante 2025, el volumen operado creció un 40%, el mayor salto desde la creación de la compañía, acompañado por un uso mucho más intensivo de sus herramientas digitales.

“El productor que logra planificar con información precisa y no con intuición es el que marca la diferencia”, sostiene Emilio Herz, CEO de deCampoaCampo. La autogestión de cotizaciones y operaciones pasó del 40% al 85%, mientras que la consulta de precios se duplicó, confirmando que la digitalización dejó de ser exploratoria y se volvió parte de la operatoria diaria.

El avance no se limitó a la comercialización: la integración de pagos, logística y trazabilidad financiera en una sola interfaz permitió reducir errores y ganar previsión. De cara a 2026, el sector se prepara para una nueva etapa, marcada por mayor exigencia en trazabilidad, integración de datos y aplicación de inteligencia artificial para mejorar la predicción y reducir riesgos.

Si 2025 fue el año de la aceleración, 2026 será el de las decisiones estratégicas, con un modelo productivo donde la tecnología ya no es una opción, sino una condición para competir.
de Campo a Campo