Comparativa de programas de créditos: Ciudad de México y Buenos Aires

En la Ciudad de México, el Fondo para el Desarrollo Social (Fondeso) se ha consolidado como una herramienta clave para impulsar el autoempleo y fortalecer las micro y pequeñas empresas, sectores que generan el 80% de los empleos locales. Durante la octava entrega de créditos en 2024, el gobierno encabezado por Martí Batres Guadarrama otorgó 31.3 millones de pesos a 3,020 beneficiarios, alcanzando un acumulado de 269,000 créditos con una inversión total de 2,700 millones de pesos desde el inicio de la administración.

Fondeso destaca por sus tasas de interés accesibles, que oscilan entre el 6% y el 0%, y por su enfoque en la inclusión de mujeres emprendedoras, quienes representan el 65% de los beneficiarios. Este programa también ha contribuido a preservar 400,000 empleos y capacitar a 770,000 personas.

Por otro lado, en Buenos Aires, los créditos productivos y de fomento al empleo también juegan un papel central en la economía local. A través de programas como los impulsados por el Banco Ciudad y el Ministerio de Desarrollo Económico y Producción, se busca apoyar a emprendedores y pequeñas empresas con tasas competitivas, incentivos para sectores estratégicos y capacitación.

El Banco Ciudad, por ejemplo, ofrece líneas de crédito con tasas promocionales que rondan el 10%, además de iniciativas específicas para jóvenes emprendedores y cooperativas. A diferencia de Fondeso, los créditos en Buenos Aires suelen estar vinculados a programas de asistencia técnica y acceso a mercados internacionales, lo que diversifica las oportunidades de crecimiento.

Un punto de coincidencia entre ambas ciudades es el enfoque en la inclusión de género. En Buenos Aires, se han desarrollado programas dirigidos exclusivamente a mujeres emprendedoras, aunque su alcance es más limitado en comparación con los resultados obtenidos en la Ciudad de México.

Sin embargo, existen diferencias en la estructura de los programas. Mientras que la Ciudad de México prioriza la accesibilidad con tasas de interés bajas e incluso nulas, Buenos Aires pone mayor énfasis en fomentar la innovación y la exportación, buscando integrar a sus beneficiarios en cadenas de valor globales.

Ambas estrategias muestran cómo los gobiernos locales diseñan sus programas de crédito según las necesidades económicas y sociales de sus respectivas poblaciones.