BMW comenzó a mostrar el rumbo que seguirá una de sus camionetas más emblemáticas. La próxima generación del X5 no solo cambiará de diseño, sino que se convertirá en el primer Sport Utility Vehicle de la marca en ofrecer cinco alternativas de propulsión bajo una misma plataforma, una estrategia que refleja cómo la automotriz alemana imagina el futuro de la movilidad.
La información difundida por BMW anticipa que el nuevo X5 convivirá con versiones nafteras, diésel, híbridas enchufables, totalmente eléctricas e incluso una variante impulsada por hidrógeno que llegaría en una segunda etapa. La decisión marca un cambio de paradigma: en lugar de apostar por una única tecnología, la compañía eligió desarrollar una oferta capaz de adaptarse a diferentes mercados y necesidades.
Uno de los grandes protagonistas será el BMW iX5, la variante eléctrica que promete ubicarse entre los SUV de mayor autonomía del mercado. Gracias a una nueva arquitectura de 800 voltios y una batería de gran capacidad, la marca estima recorridos cercanos a los 845 kilómetros con una sola carga, una cifra que busca eliminar una de las principales barreras para la adopción de vehículos eléctricos.
El rediseño también acompaña esta nueva etapa. El modelo adoptará el lenguaje estético Neue Klasse, con una imagen más limpia, superficies aerodinámicas, una renovada parrilla iluminada y soluciones tecnológicas como manijas retráctiles electrónicas que reemplazan a los tradicionales tiradores.
Puertas adentro, BMW apuesta por una experiencia completamente digital. El nuevo sistema Panoramic iDrive integrará una amplia superficie de información proyectada sobre la base del parabrisas junto a una pantalla central de gran tamaño y un monitor exclusivo para el acompañante, reforzando el concepto de conectividad total que la compañía desarrolla para sus próximos modelos.
Pero detrás del nuevo X5 existe una decisión mucho más profunda. Mientras buena parte de la industria discute cuál será la tecnología dominante en los próximos años, BMW eligió mantener abiertas todas las alternativas. La electrificación, los motores de combustión de nueva generación, los híbridos enchufables y el hidrógeno convivirán dentro de una misma familia de productos.
La producción continuará realizándose en la planta de Spartanburg, en Estados Unidos, aunque el lanzamiento comercial comenzará en Europa hacia fines de 2026 y se extenderá durante 2027.
Con este proyecto, BMW deja un mensaje claro al mercado mundial: el futuro no tendrá una única respuesta tecnológica, sino múltiples caminos para llegar a una movilidad con menores emisiones sin resignar prestaciones ni autonomía.
La información corresponde a BMW y a adelantos internacionales de la marca.


