En el mundo digital, lo que no se ve puede tener el mayor impacto. Una demora mínima, un error en una app bancaria o una falla en una pasarela de pagos pueden transformar una jornada de alto rendimiento en pérdidas millonarias. Lo más inquietante es que muchas de estas crisis no nacen de grandes fallas tecnológicas, sino de pequeños errores que nadie detecta a tiempo.
Durante años, las empresas actuaron de forma reactiva: esperaban el reclamo del usuario para recién entonces activar a sus equipos técnicos. Hoy, cuando la experiencia digital es la vidriera principal del negocio, esa lógica quedó atrás. El verdadero desafío es anticiparse.
“Cada segundo de demora o error representa un riesgo directo para la operación y la percepción de la marca. El monitoreo proactivo permite anticipar problemas antes de que el usuario final se vea afectado”, explica Florencia Tcholakian, Country Manager de Atentus Argentina, empresa especializada en gestión de experiencia digital con más de 25 años en la región.
La magnitud del reto se refleja en los números: solo durante el CyberMonday 2025, en Argentina se generaron más de 5,5 millones de órdenes de compra y ventas por $493 mil millones, según la CACE. En ese escenario, cada segundo cuenta.
El monitoreo sintético y la observabilidad se consolidan como aliados estratégicos. Mientras el monitoreo permite seguir el rendimiento en tiempo real, la observabilidad analiza todo el ecosistema digital —infraestructura, aplicaciones y experiencia del usuario— para anticipar fallas antes de que escalen.
“Simular la navegación de usuarios reales permite detectar errores de autenticación, caídas o lentitud en procesos de compra que pueden frustrar a los consumidores y afectar la conversión”, señala Tcholakian.
En la era donde la confianza viaja a la velocidad de un clic, la experiencia digital no se improvisa: se gestiona. Prevenir ya no es una opción técnica, sino una decisión estratégica.
Atentus Argentina


