La relación comercial entre Ecuador y Colombia suma un nuevo capítulo de tensión. El Servicio Nacional de Aduana ecuatoriano, Senae, anunció que desde el 1 de mayo de 2026 aplicará una tasa del 100% a los productos provenientes o originarios de Colombia.
El recargo se calculará sobre el valor en aduana de las mercancías y, según la resolución oficial, busca reforzar los controles aduaneros y la seguridad nacional. La medida apunta a compensar falencias en la fiscalización fronteriza y asegurar la integridad de la recaudación fiscal, además de proteger la cadena logística.
La decisión marca una fuerte escalada en un conflicto que ya venía creciendo. Ecuador había comenzado a aplicar una tasa del 30% en febrero de este año, elevándola al 50% en marzo. Ahora, el salto al 100% representa un endurecimiento sin precedentes recientes en la relación bilateral.
Del lado colombiano, la respuesta también ha sido contundente: actualmente rige un arancel del 30% para productos ecuatorianos y se evalúa llevarlo al 50%, aunque esa suba aún no fue implementada.
Este ida y vuelta de medidas configura un escenario de creciente proteccionismo que impacta directamente en los operadores de comercio exterior y genera incertidumbre en las cadenas productivas de ambos países.
Más allá de los argumentos vinculados a seguridad y control, el trasfondo refleja una disputa económica que podría profundizarse si no se abren canales de negociación.
El riesgo es claro: una escalada que termine afectando no solo el intercambio bilateral, sino también la estabilidad comercial en la región.


